www.teatroengalicia.es 

 Julio I. González Montañés ©

  Presentación Página de Inicio Textos Mapa Bases de Datos El autor Otras Webs

 

 

Drop Down Menu Drop Down Menu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Portada de las Fiestas Compostellanas con que la siempre grande, muy noble y leal ciudad de Compostella celebró... la canonización del Máximo Pontífice San Pío Quinto..., Antonio Pedache, Santiago de Compostela, 1715.

 

Autómatas y otros espectáculos

 

  Desde principios del siglo XVII hay noticias en Galicia de autómatas y de representaciones teatrales o para-teatrales en las que intervenían, y sabemos también de la existencia en el país de un notable constructor de autómatas y tramoyas a mediados del siglo XVII, un autodidacta que al parecer se adelantó a su tiempo con sus máquinas. Se trata de un cura rural, pero con formación universitaria: el licenciado Domingo Martínez de Presa , abad de la parroquia de San Miguel de Feás (Calvos de Randín-OU), que asombró al obispo de Ourense, Alfonso de Sanvítores de la Portilla, y a la corte madrileña de Felipe IV, con sus figurillas de madera movidas por agua o por mecanismos de cuerda, las cuales tocaban instrumentos musicales y realizaban actividades como serrar troncos, disparar flechas o danzar. Si creemos los que dice el tratado que publicó sobre ellos en Madrid en 1662 [1], en una de sus caxas los autómatas ejecutaban representaciones del sacrificio de Isaac, juegos de sortija, estafermos, procesiones del Corpus y del Jueves Santo, y ponían en escena la legendaria Batalla de Clavijo:

"...están en campaña, los Moros recostados: no son más de tres. Llégales una espía con un pliego, al punto se levantan, y ponen en arma. Llegan los Christianos, que son cinco, trávase la pelea, aporreándose unos a otros; acude Santiago posteando en un cauallo blanco, y dándoles con la espada en las cabeças, los echa al suelo. Esta batalla, y las processiones se repiten muchas vezes, por ser artificio de ruedas".

 Martínez de Presa dedicó los ocios durante su curato en Feás (1645-1665) a la construcción de sus cajas de autómatas o "teatros de apariciones", y afirma que en su juventud había hecho "muchas eutropelias, y tramoyas", y que en su parroquia también había diseñado una tramoya dispuesta de manera que en la Misa Mayor del día del patrón San Miguel:

"...al dezir Sanctus, baxaron dos Angeles al Altar, y puestos uno de un lado, y otro de otro, junto a los candeleros, de rodillas estuvieron con velas encendidas alumbrando al Sacrificio, y seis Serafines bolando encima de la cabeça del Preste; y al consumpir, bolando Angeles, y Serafines, desaparecieron subiendose".

  Puede considerarse como guiñol de autómatas el altar de idea móvil levantado por los franciscanos de Santiago durante las fiestas por el traslado de las reliquias de la catedral al relicario nuevo el 11 de agosto de 1641, el cual D. Antonio Rodríguez de Puga y Castro describe en los siguientes términos:

"...vna ingeniosa naue, que prosiguiendo la altura de la calle llegaua la vandera de tope del árbol mayor a goçarse por encima de los texados, y su parte, lo que pudo mouerse sin embaraço, tan cuidadosamente dispuesta, que no siruió solo a los ojos, sino también a la attençion. El adorno de sus xarçias, gauias, estanteroles, costados, maromas, velas y escalas, que todo era de seda y oro, fué mucho; la seriedad de sus estandartes y gallardetes grande; en el mayor las Armas deste catholicisimo Reino; en el siguiente las de la Santa Iglesia y çiudad: el árbol mayor cubierto todo de láminas en triángulo, que guardauan la mesma orden del Altar. Venia en ella nuestro S. Apóstol, con el timón en la mano y vn Ángel en la proa; en la gauia del árbol mayor tres doseles, y en ellos vn niño Jesús hermoso, la Virgen de la Concepción y la fee, con muchos grumetes, dispuestos por las escalas, uestidos a su modo, pero con aliño y curiosidad. Mouianse todos estos alteros y naue a todas partes con vn solo mouimiento, sin parar un instante, de manera, que sin trabaxo se goçaua todo de todas partes...".

  Espectáculo de autómatas-guiñol debió de ser también la Representación de la batalla de Lepanto que se hizo en Santiago en 1713 durante los festejos por la canonización de San Pío V Papa . De acuerdo con la descripción del autor de la relación de las Fiestas Compostellanas (identificado como Juan Pacheco y Troncoso por Couceiro Freijomil y Filgueira Valverde), la víspera del comienzo del novenario una comitiva ciudadana visitó los altares de idea que habían levantado los conventos e iglesias de la ciudad, y ante el de los franciscanos en las Casas Reales tuvo lugar una Naumachia, con un "mar tan parecido al verdadero en el color cerúleo de sus ondas, en el refluxo de sus aguas, y aun en el bramido, quando se desahoga en las arenas, que el más advertido cuidado podía equivocarse". Intervenían en la Naual batalla:

 "...muchos bajeles Catholicos y Turcos, en cuyas Capitanas, de a 24 piezas, se veian los dos Generales contrarios (...) Davan señal de batalla los clarines, y las caxas: caminavan viento en popa nuestras Galeras, y al arrancar de boga las contrarias, a unas las detenía la virtud de la oración de Pío (...) y otras al disparar las piezas, aumentando el estruendo muchas pistolas, rotas las quillas mástiles y xarcias, las sorbía el Golfo, hallando en su inconstancia el último escarmiento".

  López Ferreiro en su Historia de la S A. M. Iglesia Catedral de Santiago y el relator de las fiestas la califican como Naumaquia, pero, como ya señaló Filgueira Valverde, era en realidad una representación de guiñol (un diaporama dice Filgueira), y el propio cronista afirma que se trataba de una "prodigiosa Machina" en la cual "Tan al vivo se representaba la victoria de Lepanto, que aun con la reflexión de que solo era pintada la juzgavamos verdadera". Parece, pues, que no había actores ni agua real, y todo se reducía a un escenario con figuras móviles y efectos sonoros al modo de los denominados máquina real o comedias de perspectivas, que sabemos eran frecuentes en el teatro de la época. No faltaba, sin embargo, el apoyo literario, con dos décimas escritas en sendos tarjetones que "aclaraban la escena":

 

Vence desde aquel Sión
en que ya Pío es eterno,
de las furias del Averno
los imperios de Plutón.
La cabeza de un dragón,
esclava rama de Agar,
la quebrantó en el mar
el Vice-Dios de Isrrael,
porque así se burla de él
Dios que lo quiso formar.

Ahogos de un Faraón
los renueva Solimán,
padeciendo otro Jordán,
otro Moisés, otro Aharón.
Halla aquí su confusión
el gigante Filisitín,
pero si guarda el jardín
de la Iglesia otro Miguel,
¡que mucho huiga
(sic.) Luzbel
del custodio Querubín!

 

  También fueron conocidos en Galicia los denominados autómatas de reloj, ya que sabemos que en 1533 se encargó para la catedral de Santiago "vna luna que cresce e mengue para poner e asentar en el reloge". Otro curioso autómata gallego, en este caso litúrgico y no está claro si intencional o accidental, era un Cristo de madera situado sobre la reja de la capilla mayor de la catedral de Lugo, el cual se movía milagrosamente cuando se tocaba el esquilón que llamaba a los prebendados a las Horas, pero no lo hacía "aunque se toquen todas las campanas juntas que tiene aquella Torre, y solo sucede con el Esquilonzillo referido. Raro portento! Asombroso milagro!", dice el autor de la Qvarta noticia diaria en que se prosigue la Real jornada de la Reyna… Doña Maria Ana de Babiera, Madrid, Imp. del Reyno, 1690, p. 7. El pueblo y algunos religiosos consideraban su movimiento como algo milagroso, pero ya el Padre Feijoo (Cartas eruditas y curiosas nº 2) y otros autores del siglo XVIII afirmaban que el volteo de la campana "daba movimiento a la torre, y de ella se iba propagando [a través de la viga de la reja] hasta el Crucifijo", lo cual lleva a pensar que se trataba de un efecto accidental.


Otros espectáculos

   Tenemos algunas noticias de espectáculos públicos denominados juegos o regocijos que no está claro en qué consistían. Señalo como ejemplos el regocijo que unos gitanos hicieron en la catedral de Santiago en 1665 , y el Juego de la máquina infernal que, según el cronista compostelano Celestino Sánchez Rivera, se representó en 1620 en el sótano del Hospital Real de Santiago, dirigiéndose después a Coruña. Sánchez Rivera no indica la fuente documental de su afirmación ni en qué consistía el juego, quizá un espectáculo de acróbatas con aros de fuego y/o pirotecnia .

___________________

[1] Cf. MARTÍNEZ de PRESA, Domingo, Fuerza del ingenio humano y inventiva suya: relación breue de instrumentos ingeniosos, y de mouimientos particulares, en que se imitan los naturales..., Ioseph Fernández de Buendia, Madrid, 1662. Hay edición facsímil con estudio histórico de Mercedes Cabello Martín, Universidad Complutense-Champagne Henri Abelé de Reims, Madrid, 2000.

 

 

 

 

 

Portada de la edición madrileña de la Fuerza del ingenio humano y inventiva suya de Domingo Martínez de Presa (1662). Ejemplar de la Universidad Complutense.

 

 

 

 

 

Caxa de autómatas de Domingo Martínez de Presa. Reconstrucción según Almudena Cabello Martín.

 

 

 

 

 

 

 

Recreación de una de las Caxas de autómatas de Domingo Martínez de Presa para el Museo da Marioneta e do Xoguete de Lalín, obra de Ero Vázquez Cabrera y Manuel Taboada, de la empresa Xirapaus (2021-22. Foto: La Voz de Galicia).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sótano del Hospital Real de Santiago, escenario en 1620 del Juego de la máquina infernal (en la actualidad comedor del Hostal de los RRCC).

 

_____________________________________________________________________________________________________________________________________

© Julio I. González Montañés 2002-2009. Se permite el uso no lucrativo de los materiales de esta Web citando su origen.

Páginas optimizadas para una resolución de 1152 x 864 px. Pulsa simultáneamente las teclas  CTRL y + ó  -  para ajustar el tamaño si utilizas una resolución diferente