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Escenificación del Encuentro con imágenes móviles articuladas (Viveiro)

Sótano del
Hospital Real de Santiago, escenario de representaciones (en la
actualidad comedor del Hostal de los RRCC)

Fresco de San
Xurxo de Vale (Lugo), ángeles trompeteros en la tribuna de una iglesia
como en las representaciones teatrales
Procesión de
la Palomita de Muros, supervivencia de la escenografía aérea bajomedieval


Arco con
ángel suspendido en Piantón (Vegadeo)

El ángel
del Auto de Fisterra
(foto
de finales del siglo XIX)
|
Espacios
teatrales y escenografía
No es mucho lo que se puede decir de la puesta en escena del teatro
gallego de la época estudiada ya que si los textos escasean, las
didascalias y las rúbricas con indicaciones para la representación lo
hacen todavía más. De los textos y noticias que han llegado a nuestros
días se deducen algunos datos que pueden completarse buscando paralelos
con lo que se hacía en otras zonas de la Península y del resto de Europa
y recurriendo al testimonio de las artes plásticas que pueden
proporcionar datos interesantes sobre la escenografía.
En lo que se refiere a los
dramas litúrgicos, sabemos que la representación tenía lugar dentro de
la iglesia. Los datos del Breviario del canónigo Miranda (1450)
nos indican que la representación del Quem Queritis
compostelano
tenía lugar ad altare, utilizándose el altar como sustituto de la
tumba de Cristo al igual que sucedía en otros muchos casos europeos. Los
actores eran niños del coro que representaban a las Marías “tres
pueri in similitudine mulierum induti", y el ángel iba “in similitudine
angeli indutus vestimentis candidis”. Las indicaciones sobre la
vestimenta y las cabezas cubiertas con amitos (“coopertis capitibus
amictis in similitudinem mulierum”, dice el Breviario compostelano de
1497), son en todo similares a las que aparecen en los dramas pascuales
del resto del continente.
En cuanto al Ordo Prophetarum
,
ya he mencionado que pudo representarse ante el Pórtico de la Gloria, y si
nos fiamos del vestuario que despliega la serie de profetas del Pórtico,
sin duda debió de ser espectacular y exótico, con gran variedad de
prendas y tocados.
Igualmente espectacular debió de ser el
cortejo de los Magos en el Argadelo
compostelano.
Sabemos que se
utilizaba un tablado levantado dentro de la catedral, y probablemente un
mecanismo con cuerdas accionado desde las tribunas que permitía mover la
estrella por el interior del templo. De los datos aportados por la
iconografía cabe deducir que los Magos vistiesen como viajeros llegando
a la catedral a caballo y que se utilizarían imágenes de madera de la
Virgen con el Niño en lugar de actores.
Tenemos también el
testimonio de los Cristos de madera articulados que nos indican un uso
en ceremonias del Descendimiento, y tecas eucarísticas de madera y
cristal empleadas para colocar la imagen articulada en el Entierro de
Cristo.
Su existencia prueba el uso frecuente de imágenes en lugar de actores y
explica la ausencia de textos ya que buena parte de las representaciones
serían mimadas y los diálogos, seguramente muy breves, eran
tradicionales y transmitidos oralmente.
Sabemos así mismo del uso
de imágenes articuladas de Vírgenes Dolorosas, utilizadas en la
ceremonia del Encuentro el Domingo de Resurrección. Hasta hace
escasas décadas la ceremonia se realizaba en Oimbra, Ourense, Allariz,
Ribadeo, Santiago, Tui y otros lugares, y todavía pervive, pese a la
prohibición arzobispal de 1909, en Viveiro (Lugo), al igual que en
Ribadeo, Ferrol etc., lo que nos permite
constatar el carácter dramático de la ceremonia, un autentico Auto
dirigido por un predicador y ejecutado por las imágenes articuladas
movidas con gran precisión por los encargados de accionar los mecanismos
que se transmiten el oficio de generación en generación.
Se ha
señalado en general para el teatro medieval europeo una evolución que
conduciría al abandono de la iglesia y la conquista del atrio y de la
plaza pública, en un proceso gradual de secularización del drama que no
excluye la pervivencia hasta fechas tardías de ceremonias dramáticas
anquilosadas y de teatro religioso vernáculo en el interior de las
iglesias. En Galicia sabemos que a finales del siglo XV aún se
representaba el Quem Quaeritis pascual en la basílica
compostelana, y que a principios del XVI las representaciones del
argadillo de Reyes tenían lugar en el interior de la catedral.
Todavía en 1585-86 seguían representándose
obras teatrales en el interior del templo, según consta en un contrato de
la cofradía del Rosario con Antonio de Mondragón para la representación
de “…un auto de víspera de la dha fiesta entre los coros de la Santa
Iglesia de Santiago, y ha de ser auto sacramental o de Nuestra Señora”
, y aún en 1622 las representaciones tenían lugar dentro de la
catedral ya que en mayo de dicho año hubo un accidente y cayó el
botafumeiro que fue a parar bajo el “tablado que estaba armado para
las comedias y fiestas del Corpus”
. La costumbre de representar en el
interior de las iglesias persistía también en Ourense en 1608 cuando el
Cabildo acordó instalar el tablado para la comedia del Corpus “entre
los coros (...) como se acostumbra”
, y tenemos noticias de
representaciones en iglesias y claustros de conventos franciscanos y
dominicos a lo largo del siglo XVII.
Fue a
mediados del
siglo XVII cuando se produjo el traslado del teatro al exterior de los
templos. Primero al claustro y luego, en el caso de Santiago, a la plaza
de Platerías, escenario a finales de la centuria de las representaciones
del Corpus auspiciadas por el cabildo (en 1635, por ejemplo, consta que
el cabildo gestionó la contratación de una compañía para el Corpus,
especificándose que "las comedias no se habran de representar dentro
de la iglesia")
. Las plazas públicas fueron, desde
entonces, el ámbito predilecto de las representaciones teatrales y los
espectáculos públicos. El Obradoiro, Platerías y la Plaza del
Campo en Santiago, la Plaza de la Harina en A Coruña, la Herrería y la
Plaza de la Alhóndiga en Pontevedra, y las Plazas Mayores de Ourense,
Ribadavia, Viveiro, Ribadeo y otras localidades sirvieron de teatros al aire
libre que se acondicionaban con sencillos estrados de madera, cortinajes
y bancos, utilizándose frecuentemente los balcones como improvisados
palcos.
Lo mismo sucedió en
otros lugares de la Península hasta la aparición de los corrales de
comedias y otros recintos estables. No existieron éstos en Galicia
hasta el siglo XVIII (teatros de Nicolà Setaro en A Coruña, Santiago y
Ferrol), lo que explica la larga pervivencia del teatro al aire libre y
en las iglesias, y la utilización de locales de ocasión como las
casas de los cuarteles de Compostela
o los sótanos
del Hospital Real de Santiago en los que se hicieron algunas
representaciones
.
El único edificio teatral
del que tenemos noticias en Galicia en el período estudiado fue diseñado
para la Universidad de Santiago aunque quizá nunca llegó a
construirse. Conocemos tan sólo un dibujo del mismo, incluido en una propuesta
de ampliación del Colegio de Fonseca hacia la plaza del Obradoiro que no
se llevó a cabo. A los planos de este proyecto de ampliación, realizados
hacia 1551-55, se les añadió poco después el croquis de un recinto
circular con dos entradas y un pequeño escenario central rodeado de
gradas sobre pilares y rotulado con la palabra teatro (véanse
fotos). La falta de indicación sobre la cubierta y su realización
apresurada llevan a pensar que se trataba de un recinto provisional de
madera a cielo abierto, y sus dimensiones, suponiendo que se respeta la
escala con respecto al resto del edifico, permitirían acoger a poco más de
un centenar de espectadores. No está claro si se trata del boceto de un
recinto que se pensaba construir (lo cual no parece probable ya que
obstruiría la puerta principal del Colegio), o si es el croquis de una
construcción ya existente que habría que demoler para la ampliación
proyectada y nunca realizada. Al respecto, cabe señalar que en las
cuentas de las Fiestas Minervales de 1697 constan pagos por los
tafetanes y papeles que se pusieron en el "circo" en el que se
hizo el certamen literario, y Neira de Mosquera en sus Monografías de
Santiago (1850) dice que "Enfrente de la puerta principal se
levantaba una elegante plataforma, pequeño y reducido teatro para la
representación de la Loa, y sala académica en la cual tendría lugar la
solemne adjudicación de los premios".
Las noticias que tenemos sobre los
escenarios y el atrezzo son escasas pero el arte puede servirnos
de ayuda. Tenemos casos como las pinturas de San Xurxo de Vale (Lugo) en
los que se representa el Paraíso con los Ángeles tocando trompetas sobre
una tribuna lo que parece indicar que los coros y tribunas de las
iglesias eran utilizados como locus teatral específico para
situar el Cielo. Así se hizo también en otros lugares de Europa hasta
que el desarrollo de la escenografía vertical con sus artefactos
voladores (aracelis, nubolas etc.) suspendidos por cables o
maromas permitió utilizar las bóvedas de las iglesias, simbólicamente
representación de la esfera celeste, como emplazamiento físico del Cielo
y el Paraíso. En las grandes representaciones bajomedievales las
teofanías se producen en lo alto del edificio eclesial utilizando
frecuentemente trampillas y óculos que permitían hacer desaparecer a
Cristo en la Ascensión o a la Virgen en la Asunción y descender a la
Paloma del Espíritu Santo en la Pentecostés o la Anunciación. Tenemos
documentado su uso por toda Europa y sabemos que en la Península se
utilizaban –entre otros muchos casos- en el Misterio de Elche, en
Valencia y en Lérida, llegando su uso hasta finales del siglo XX en
representaciones de Pentecostés como las de La Alberca (Salamanca).
En Galicia las noticias
de las Actas Capitulares compostelanas sobre el uso del argadillo la víspera de
nuestra Señora de la O, hacen pensar que el mismo mecanismo que
movía la estrella en la representación de los Magos se utilizaba también
en una representación de la Anunciación para hacer descender desde lo
alto de las bóvedas del templo una paloma de madera sujeta con cables,
lo que concuerda con las noticias italianas mencionadas y con prácticas
semejantes en otras iglesias peninsulares (Barcelona, Valencia, Lérida
etc.).
Tenemos también en la arquitectura
gallega trampillas en las bóvedas de las iglesias que delatan un uso
teatral. Particularmente interesante es el caso de la Colegiata de Cangas en cuya bóveda del crucero las nervaduras confluyen en un óculo de algo más de un metro de diámetro, moldurado como los
nervios de la bóveda y decorado con una cenefa de bolas y peltas (cf.
Foto). La
bóveda es de principios del XVI aunque fue restaurada a comienzos del
siglo XX cerrándose entonces por el exterior el óculo con dos losas de
granito y una barra de hierro de la que cuelga en la actualidad una
lámpara. No he podido encontrar datos documentales que prueben la
existencia de representaciones de la Ascensión en la colegiata canguesa
pero la presencia del óculo es concluyente ya que es idéntico a los que
en otros lugares se utilizaban en representaciones de la Ascensión y
Pentecostés.
Supervivencias de los artefactos aéreos de
la escenografía medieval son también los ingenios de la Procesión de
la Palomita de Muros, y de las procesiones del Encuentro de Ribadeo y Piantón (Vegadeo). En Muros, el
Domingo de Resurrección una niña vestida de ángel se introduce en una
caja, hoy de aluminio aunque antes era de madera, recubierta por una
tela a modo de nube, la cual es elevada con poleas y cables sobre la
plaza (en Ribadeo y Piantón se cuelga de un arco floral). Cuando se
acerca la imagen de la Virgen cubierta con un velo negro de luto, se
abre el globo-nube y el ángel, descendiendo, le retira el velo e informa
a María de la Resurrección de su hijo diciendo: No más luto reina
soberana, porque tu hijo ha resucitado, aleluya!, aleluya!, aleluya!.
Inmediatamente suena la música y las campanas, se tiran bombas de palenque
y se sueltan palomas. La ceremonia muradana se hace en la actualidad
siguiendo el relato que un sacerdote hace por megafonía, tras haber
sobrevivido a varias prohibiciones de visitadores arzobispales. Aunque aunque sólo está
documentada desde finales del siglo XIX debe de ser muy anterior ya que
hay casos similares de Bajadas del Ángel en Tudela, Aranda de
Duero, Peñafiel y varias localidades levantinas (los populares
angelots de la corda) y hasta hace pocos años pervivieron ceremonias
parecidas en otros lugares como Olite, que la crítica considera
pervivencias de Autos de finales del siglo XV.
Hay también noticias de la
existencia de un globo con cable, similar a los descritos, en el Auto
de Fisterra
. Se trataba de una estructura de madera y tela colgada
de un cable del que descendía un ángel que dialogaba con las Marías el
Domingo de Resurrección. Este artefacto pervivió hasta finales del siglo
XIX según algunos testimonios.
Mención aparte merece la escenografía de
las procesiones del Corpus, con sus carros, rocas y naos, salvajes, moros y cristianos,
danzas, Coca, penlas etc., y los escenarios efímeros que se levantaban
para Recibimientos y Exequias reales. Todos estos elementos han sido ya
analizados de modo que me referiré solamente uno de los elementos
típicos de la escenografía procesional: los Carros del Corpus,
ricamente decorados, plagados de alegorías, divisas y personajes, que
tan característicos fueron en el Corpus peninsular y que no fueron
desconocidos en Galicia. Ya he mencionado antes la Roca de A Coruña y la
Nao del Corpus pontevedrés y aunque no hay mucha más
documentación es de suponer que carrozas similares, casi siempre barcos,
salían en otros lugares ya que las tenemos documentadas en Santiago con
motivo de las fiestas del Apóstol, en Tui en las de San Telmo y en
Monforte en una fiesta patrocinada por los Condes de Lemos en 1620 en la
que se representó la Conquista de Troya con espectaculares decorados, barcos móviles
tripulados y fuegos de artificio
.
La representación de Monforte
debió de ser de notable espectacularidad ya que fue acompañada como
hemos visto de desfiles, máscaras, entremeses, toros y juegos de cañas,
y de la puesta en escena dos obras teatrales. La descripción de las
fiestas que se conserva en la Academia de la Historia y la de las de
1619, organizadas por los condes de Lemos con motivo de la consagración
de la iglesia del Colegio de la Compañía, demuestran que en Galicia
fueron conocidos los espectáculos barrocos más desarrollados, y que el
publico gallego pudo disfrutar de los mismos decorados, ynvenciones
y efectos especiales que hacían las delicias de los habitantes de otras
zonas de la Península. Valgan como ejemplo la sierpe de inmensa
grandeza, que por siete cabezas echaba fuego a porfia, y esparziendo por
todos lados coetes lançaba lo que traía en el estomago que asombró
a los monfortinos el 4 de Agosto de 1619, y el Auto del Corpus de
Verín
de 1570 con su tablado con trampillas y sus efectos especiales de
fuego y humo, para mostrar como las compañías ambulantes de los siglos
XVI y XVII debieron de familiarizar a los gallegos con la escenografía
de tablado, los escotillones y los efectos especiales pirotécnicos del
teatro renacentista y barroco.
En el siglo XVII
sabemos de la existencia en el país de un notable constructor de
autómatas y tramoyas, un autodidacta que al parecer se adelantó a su tiempo
con sus máquinas.
Se trata de un cura rural, pero con formación universitaria: el licenciado Domingo Martínez de Presa
, que
asombró a sus contemporáneos con sus figuras movidas por agua y/o por
mecanismos de cuerda. Martínez de Presa dedicó
sus ocios durante su curato en San Miguel de Feás (Calvos de Randín-OU, 1645-1665) a la construcción de sus
cajas de autómatas o "teatros de apariciones", y afirma que en su
juventud había hecho "muchas eutropelias, y tramoyas" y que en su
parroquia también diseñó una tramoya dispuesta de manera que en la Misa Mayor del día del
patrón San Miguel:
"...al dezir Sanctus, baxaron dos Angeles al Altar, y puestos uno de
un lado, y otro de otro, junto a los candeleros, de rodillas estuvieron
con velas encendidas alumbrando al Sacrificio, y seis Serafines bolando
encima de la cabeça del Preste; y al consumpir, bolando Angeles, y
Serafines, desaparecieron subiendose".
Ya en la
primera mitad del siglo XVIII tenemos datos algo más precisos sobre la
escenografía en el
teatro de los jesuitas y las obras del
Padre Losada, en
la Loa a Felipe V representada en Ourense en 1707, y en los
Autos y Loas compostelanos de José Vallo de Porras (ca. 1700). La
Loa ourensana sabemos que se representó un tablado con al menos una
cortina, y que en la representación se descubría una luna llena
encima de el Teatro y aparecía un águila móvil: Passa por
encima del Theatro una Aguila, y suelta un papel. En cuanto a las
obras de Vallo de Porras, de la mayoría no hay pruebas de que se
representaran, pero fueron compuestas para serlo. En el Auto
Historial : La Reforma Trinitaria, por ejemplo, hay varias rúbricas
que, refiriéndose a los personajes de la obra, dicen: entra...,
sale..., vase..., y referencias al tablado en el que se representaba
la pieza y a una puerta que había en el mismo (abra una puerta...,
sale al tablado y cierra la puerta...), así como a la vestimenta (sale
Luzbel vestido de eclesiástico) y a la actuación de los actores (De
rodillas..., levántase..., le asirá como para arrojarle...).
Hay
también en el texto impreso didascalias que se refieren a la música (suena
música..., salen con instrumentos cantando todos...), a efectos
sonoros (suena ruido como de tempestad y truenos) y a la
existencia de un backstage (suena música y festín dentro del
vestuario...). En el resto de las piezas de Vallo hay también
rúbricas, y en el Auto alegórico El espejo de la Muerte uno de los
personajes entraba en escena en una nube. Tales nubes
móviles están abundantemente documentadas en el teatro peninsular desde
finales de la Edad Media y en Galicia, además de las pervivencias
populares de Muros y Fisterra, tenemos noticia de otra instalada en 1646
en la bóveda del presbiterio de la iglesia del convento de clarisas de
Monforte para las fiestas de su consagración, la cual se abría dejando
ver en su interior al Señor Sacramentado
. |

Proyecto de
ampliación para el Colegio de
Fonseca y croquis de un teatro circular. Maestro Juan Pérez
(ca. 1551-55). Archivo Histórico
Universitario de Santiago
F.U. PLANOS, Nº 1

Plaza de Platerías, escenario desde finales del siglo
XVII de las representaciones teatrales auspiciadas por el Cabildo
compostelano

Teatro del Colegio de
Fonseca.
F.U. PLANOS, Nº 1

Casas de los
cuarteles de Santiago, escenario de representaciones teatrales.

Colegiata de Cangas
do Morrazo (Pontevedra). Óculo en la bóveda
del crucero utilizado probablemente en representaciones teatrales.

Iglesia de San Amando de Urach (Suiza). Óculo en la
bóveda de la nave utilizado en representaciones teatrales

Miniatura de Jean de Limbourg que representa una
Ascensión teatral realizada a través de un óculo en la bóveda
de una iglesia (Biblia de Philippe le Hardi, BnF, fr. 166,
fol 14r c. 1403)

Grabado de
1784 que reproduce una
representación de la Ascensión en el interior de una iglesia.

Firma de
Domingo Martínez de Presa en el Libro parroquial de S. Miguel
de Feás (1664-65. AHDOu, leg. 3713). |